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Si yo fuera…

   “En mi barrio invito yo”, me dijo serio cuando intenté pagar las claras. Lata en mano cada uno, bien heladas como corresponde , y nos echamos a andar por las calles del Raval.

Olvidarse del mapa y del reloj, placeres supremos…¿ Qué más puede pedir una guiri en manos de un guía local?

Las historias se entrecruzaban, se mezclaban como la música, los olores y las pieles de los habitantes de aquel barrio multicolor. Al compás de cada paso nos contábamos nuestra historia. Ilusorio ejercicio aquel: ¡Intentar resumir veinte años en una conversación! Pero caminando las palabras fluyen mejor.

Una pelota de basquet flotando en la rambla, los niños jugaban al rayo del sol cuando pasamos por allí. Mis ojos no descansaban ni un instante, extasiados, perdidos en las vidrieras de negocios de los rubros más exóticos: desde una fábrica de chupetines, hasta jabones multiformes, pasando por ropa hindú, muebles minimalistas , CDs e incluso ¡Aves! Museos de arte moderno contrastando con antiguas catedrales escondidos de la mirada fugaz de los turistas.

A la vuelta un bar, y otro, y otro, y otro más. Sus terrazas atestadas de gente. En las tardes de verano, cualquier excusa es perfecta para salir de cañas, burlarse del calor y del hastío.

De a ratos él me explicaba por donde andábamos, o traía relatos del pasado (infaltables puteadas a Franco de por medio) con esa pasión que solo los catalanes saben tener . Mientras, seguíamos caminando casi sin darnos cuenta por aquel laberinto de callecitas escondidas, adoquines negros y paredes plagadas de grafitties.

Sentados en la fuente de alguna plaza por allí cruzamos ideas sobre política y filosofía. También nos cruzamos a “pakiss” y argelinos. Lejos de su tierra, el que transitábamos es ahora también su territorio.

Dos cervezas más en una mesa de su bar favorito. Poemas en Catalán, tan dulce y suave, pero a la vez firme. “Dale, enseñame que me encanta”. Amor era para entonces el tópico, ¿Cuál sino?

Anochecía , juntos. Para entonces ya no quedaban dudas, era una decisión tomada: si yo fuera un barrio, sería “El Raval“.